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viernes, 17 de febrero de 2012

El mexicano que realiza las fiestas más costosas

 

 Déjeme felicitarlo estimado lector(a) por su bonita costumbre de anteponer la pachanga a cualquier otra prioridad que exista en su vida. Nadie como usted para posponer cualquier otro gasto o adquisición de primera necesidad y echar la casa por la ventana si es que de un guateque se trata.

Tal vez no esté ni enterado, pero por su cuenta corrió la factura de uno de los festejos más onerosos de la historia. Una minucia de 3 mil 750 millones de pesos (3,750,000,000) para celebrar el Bicentenario de la Independencia hace ya más de un año. Espero lo haya disfrutado tanto como los administradores que contrató para tal fin, quienes se sirvieron con la cuchara grande para pagar desfiles, adornos, espectáculos multimedia y una preciosa columna iluminada que sirve para… iluminarse.

De acuerdo al reporte de la Auditoría Superior de la Federación, de su bolsa salieron recursos que superaron incluso al presupuesto asignado a secretarías como las del Trabajo y la Función Pública. Sólo para documentar su optimismo y quite esa cara de asombro, aquí le damos unos datos de cómo su personalidad hedonista sí tiene precio.

A la empresa Instantia Producciones  (creada por el australiano Richard Birch sólo para este evento) se le pagó un salario de 11.5 millones de pesos, otros 77.5 millones por su “desarrollo conceptual”, más 134.6 millones por la administración de su propia empresa. Por cierto, no hay registro de que esta compañía pagara impuestos en México. Así de espléndido es usted con sus proveedores.

 ¿Siente un nudo en la garganta, el estomago o más abajo? Es por la emoción de saber que ni los jeques árabes hacen fiestas con tal dispendio; a su lado, son bastante pichicatos. Y eso que aún no sabe que sin estudios de mercado se otorgaron contratos por mil 51 millones de pesos (28% del total de las fiestas del Bicentenario) a filiales del Grupo CIE, empresa vinculada con Televisa, Qué enorme es usted, que busca a los especialistas en generar estrellas para brillar con su evento.

Por supuesto, ningún fiestón está completo sin el consabido recuerdito que consagre por la eternidad su magnífica generosidad. Ahí veremos por siempre a  la Estela de Luz, que de 339 millones pasó a costar 920.5 millones (sin IVA).

Por cierto, del total de 3 mil 750 millones sólo los primeros 500 fueron justificados. Pero a quién le importan los errores de cálculo o las facturas cuando la felicidad lo embriaga y la plata sobra. Ni que fuera usted pobre.