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viernes, 5 de noviembre de 2021
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Cambios y Rupturas
Por Alejandro Barañano
Dicen quienes saben de política, que para que las cosas se puedan poner buenas primero se tienen que poner peor; así que para quien creía que los problemas financieros, laborales y la prestación de los servicios públicos en el AYUNTAMIENTO DE LA PAZ habían llegado a su nivel más crítico, simplemente se equivocaron.
Y lo digo porque todo indica que lo peor está por venir, porque aquel control monolítico que predominó a lo largo de casi tres años tras dejó de existir, y no porque haya sido lo deseable, sino porque este se impuso tras una mezcla de ARBITRARIEDAD Y DESESPERANZA.
Seguramente –a como percibo pueden darse las cosas– los problemas se agudizarán porque si en lo doméstico, con todo y los graves problemas que se han presentado, los vientos que soplan para los recién llegados no son de fronda.
Y es que la carga de una nómina política sigue sangrando el presupuesto; los ingresos propios siguen siendo magros, las participaciones federales están muy comprometidas con programas y recursos ya etiquetados, y además existe una deuda pública que se ha vuelto inmanejable.
El que las cosas empeoren en la capital del estado no favorecerá a nadie, y ojo porque a río revuelto ganancia de pescadores. Luego entonces cabría preguntar: ¿Cómo MILENA QUIROGA ROMERO puede salir airosa cuando una gran estructura burocrática de miles de trabajadores más sus familias no ven con buenos ojos algunas decisiones que está tomando?
Y lo anterior, a pesar de que el grueso de la población tiene la plena convicción de que la anterior administración fue la peor que se haya tenido, pues golpeó en sus bolsillos y fue la que menos sensibilidad y trato personal mantuvo con los trabajadores, pero parece que las cosas no cambian, sino que empeoran.
No debemos perder de vista que el MUNICIPIO DE LA PAZ sigue siendo movido por una economía burocrática, y que quienes tienen más capacidad económica para gastar más allá de la despensa de todos los días y los básicos de bienestar son los empleados de confianza, o sea los mandos medios para arriba. Los de abajo, simplemente que se aguanten pues.
Aderezado a lo anterior, la falta de pago a cientos de PROVEEDORES DEL AYUNTAMIENTO y con deudas millonarias que hoy en día mantienen paralizada la estructura administrativa, da pie para que muchos no fíen tan siquiera los materiales más elementales ni los insumos necesarios para operar. O sea, que no hay credibilidad.
Igual sucede con algunos otros de los municipios del estado, que tampoco están tan bien como quisieran. Lo cierto es que las cosas no son nada fáciles para los que llegaron ante un escenario tan descompuesto por las profundas heridas que dejaron los que se fueron, y con las cosas así ni para donde hacerse.
Luego entonces, lo que estamos por ver en el MUNICIPIO DE LA PAZ es: O se endereza el barco y enfila rumbo a puerto seguro, o prevalecerá aquel grito despavorido en medio de la tempestad de sálvese quien pueda, esto sin importar quién fue realmente el responsable del timón; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .
lunes, 1 de noviembre de 2021
domingo, 31 de octubre de 2021
Recordemos a los muertos pero festejemos a los vivos.
La Paz Baja California Sur a 31 de octubre de 2021
Recordemos a los muertos pero festejemos a los vivos.
Por:
Salvador Castro Iglesias
México
es mágico, la muerte es para los Mexicanos solo un paso al inframundo y este
1ero, de noviembre recordaremos a quienes hoy ya no están con nosotros en esta
vida.
En
casi todo el país se preparan ofrendas fúnebres, se colocan en muchas casas
altares llamados de muertos para honrarlos, poniendo en ellos fotos, comida y
todo aquello que el difunto disfrutaba en vida.
Aquí
en Baja California esta tradición fue traída desde el interior del país hace ya
algunos años y poco a poco ha ido enraizando como parte ya de nuestra cultura.
Hoy
recordamos a todos los seres queridos que fallecieron y que se supone regresan
por una noche para estar junto a nosotros.
Después
de haber pasado casi dos años con una pandemia que se llevó a muchos seres
queridos, los recordaremos este día de muertos, con amor, con dolor por su
partida y sobre todo con la esperanza de que algún día podamos reencontrarnos
con ellos, allá en la eternidad.
Recordemos
a nuestros difuntos, pero esta fecha bien podría recordarnos que seguimos
vivos, que el tiempo pasa y que algún día quedará solo el recuerdo de nuestro
paso por este mundo.
Nada
es para siempre, y eso deberán recordar quienes hoy dirigen los destinos de los
vivos en Baja California Sur.
Recordar
que 3 o 6 años se van muy rápido y que la entrega, pasión y amor por su tierra
deberá ser la constante mientras estén al frente de su encomienda y sus
labores.
Hasta
hoy vamos viendo como muchas cosas cambian, se mejoran y se busca gobernar de
cara al pueblo, con audiencias públicas directas, buscando resolver los
problemas que aquejan a muchos ciudadanos y que hoy son escuchados por quienes
tienen el poder de ayudarlos.
Gobernar
para los vivos, sin olvidar a los muertos, aquellos que dejaron sus vidas de
trabajo, de tesón y de amor y que hoy son referente a quienes llegan a dirigir
los destinos de Baja California Sur.
Los
que estamos vivos hoy, seguimos pensando en un futuro cercano prometedor y de
bienestar para todos los que vivimos aquí.
Hoy
quiero recordar a mis abuelos paternos y maternos que creyendo en esta tierra,
vinieron a invertir sus recursos hace ya muchos años, trayendo consigo a sus
hijos e hijas, dejando aquí sudor, lágrimas, alegrías y sus vidas para
heredarnos un futuro promisorio.
Si,
los vivos debemos recordar a nuestros muertos, de quienes heredamos su amor por
la tierra, sus luchas por domar un desierto y un mar a base de trabajo fecundo,
siempre en beneficio de los demás.
Hoy
recordemos todos a quienes nos antecedieron, sus risas, sus llantos, sus
alegrías y hagamos de este recuerdo un compromiso personal para mejorar como
personas y para ser mucho más conscientes de ese legado que dejaremos a
nuestros hijos a hijas al partir.
Vayamos
todos vivos al encuentro con el futuro, a unirnos como hermanos y a aportar la
parte que nos toque, a denunciar cuando las cosas no vayan para bien y a
sumarnos al llamado de quienes dirigen los destinos de BCS para juntos todos
crear mejores condiciones de vida y ser ejemplo vivo de una tierra que llora a
sus muertos pero que también festeja a sus vivos.