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viernes, 15 de julio de 2011

10 Lugares que debes visitar en La Paz, BCS.

Por: Raymundo León Verde (Ejecutivosbcs)

Bahía de la Santa Cruz, fue el nombre con que el mismísimo Conquistador Español Hernán Cortés bautizó esta región en el año de 1535, pero fue hasta 1720, con el arribo de la fuerza evangelizadora de las legiones Jesuitas, que se formaría un asentamiento humano definitivo, hoy conocido como La Paz.
* Malecón
El Malecón Álvaro Obregón es una de las áreas donde se concentra la vida social, turística y comercial de la ciudad. Espectacularmente remodelado, en él se ubican los mejores restaurantes, comercios, centros nocturnos, bares y tiendas especializadas. Se presta para relajantes paseos nocturnos o románticas caminatas con espectaculares atardeceres de vista al mar.
 
Recientemente ha tenido una remodelación a fondo, y en realidad ha quedado muy bien; está más iluminado, las áreas de banquetas son más amplias, y se ve que más gente sale a caminar en él... Aunque lo que extraño del anterior, era que el agua del mar llegaba hasta la banqueta... en su lugar, ahora pusieron una playa... pero ya acostumbrándose, se ve bien.
Dentro de lo más atractivo en esta área, está la explanada del malecón, y el Kiosco. Ahora que está más amplio, mucha gente va allí a pasear, o a tomar una nieve, o sólo a caminar. En esta zona también está el muelle turístico, que también está muy bien arreglado. Lo que más luce en esta parte, son los atardeceres... Este muelle se extiende algo así como 50 metros sobre el agua, así que al estar en la punta, no hay nada que estorbe para ver la puesta de sol.
* El Muelle Turístico
El muelle turístico, se encuentra en la explanada del malecón. Anteriormente, se utilizaba para el arribo de naves de pequeño calado, e incluso hay una placa donde recuerda que por aquí desembarcó la reina Isabel II de Gran Bretaña, junto con el Príncipe Felipe, Duque de Edimburgo, en una visita oficial a México en 1983.
Este lugar es visitado por muchas personas, frecuentemente después de media tarde, ya que el calor comienza a bajar un poco. Casi todos vienen a pasear, a observar el panorama, o simplemente a disfrutar de la brisa.
Aunque también ocasionalmente, algunas personas vienen a pescar, o a nadar inclusive.
También, dentro de la zona de la calzada, existen algunas esculturas que fueron colocadas con la remodelación.
* El Muelle Fiscal
El muelle Fiscal antiguamente se utilizaba para recibir los barcos con mercancías, tanto del interior del país como de importación. A la entrada, se encuentra la torre del vigía, que servía para dar aviso cuando dichos barcos arribaban. 
El nombre de fiscal se refiere a que prácticamente enfrente del muelle, está el edificio de Hacienda (SHCP), donde anteriormente se hacía el trámite de la importación de la mercancía. Ahora casi todo llega por el puerto de Pichilingue. 
En todo caso, los barcos que arriban a este puerto son en su mayoría turíscos, y algunos de las fuerzas armadas.
No obstante, también este muelle fue arreglado para ser una zona de descanso y un atractivo para los visitantes, así como para las personas que viven aquí.
* Jardín Velasco 
 
Tradicional espacio de referencia y concentración social, donde se respira un aire a hospitalidad local. Es una hermosa área verde con floridos jardines, adornada con bancas, kiosco y su característica fuente Hongo de Balandra. Este hermoso espacio está rodeado de edificios de típica arquitectura local.
Este parque sigue el diseño colonial usado en muchas de las ciudades, con la plaza principal, enfrente la Catedral de Nuestra Señora de La Paz, y a espaldas, la Plaza de Gobierno. Sin embargo, el palacio gobierno actualmente ya no está ahí. El local pasó a ser la Biblioteca de Las Californias, y ahora es la sede del Instituto de la Juventud.
* Catedral de Nuestra Señora de La Paz  
 
Esta joya arquitectónica ocupa el espacio donde los Jesuitas Juan de Ugarte y Bravo, levantaron la Misión de Nuestra Señora de La Paz Airapí, en 1720. Su majestuosa construcción fue concluida en 1861 y es una obra excepcionalmente bella. 
Está ubicada en el centro de la ciudad, en la intersección entre la calle Revolución de 1910 y 5 de Mayo calle, en frente del Jardín Velazco. Sus dos torres fueron erigidas respectivamente en 1910 y 1920. Su fachada es sencilla y en su interior se puede admirar una réplica del sagrario de la Basílica de San Pedro en Roma así como hermosos retablos que datan del siglo XVIII. 
* Museo Regional de Antropología e Historia
 
Moderno centro cultural que en tres salas permanentes exhibe una rica muestra de cultura local. Con piezas diversas que dan identidad a los peninsulares y cuentan la travesía histórica de la región. Destaca la presentación de un entierro perteneciente a la antigua cultura llamada de Las Palmas, y en el recinto también se cuenta con un jardín etnobotánico anexo y áreas donde se imparten programas culturales y actividades educativas de gran variedad y atractivo.
* Serpentario
Parque ecológico que conserva y exhibe una de las más grandes colecciones de reptiles en México y que han diseñado hábitats según la región, cuenta con más de 150 especies, algunas endémicas.
 
En este lugar, cuyas instalaciones se encuentran prácticamente al aire libre, se pueden observar muchas de las especies de reptiles que habitan este ecosistema, como serpientes, tortugas, iguanas, lagartijas, asÌ como habitantes de otras regiones de la República, los cuales incluyen también cocodrilos. La finalidad del Serpentario de La Paz es contar con un lugar en donde se pueda conocer y crear conciencia sobre la belleza de estos animales, así como su importancia en el sistema y el respeto que merecen y necesitan en la naturaleza.
 
 
 
* Mural de Wyland
Ubicado sobre el callejón de Cabezud y a unos cuantos metros del malecón costero, el Mural de Wyland es una representación del mundo marino, donde desfilan las cientos de especies que habitan el Mar de Cortés. 
Nacido en Detroit, Michigan. Wyland ha plasmado su arte monumental en importantes ciudades de México, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia y Nueva Zelanda, mostrando las bellezas y la vida que guardan los océanos.

* El Molinito
El molinito es un lugar en las afueras, prácticamente, de la Ciudad de La Paz. A partir de ese punto, empieza la carretera a Pichilingue y a la mayoría de las playas de la ciudad.
Este lugar actualmente es un monumento dedicado al agua, tan escasa en nuestro estado por ser ésta una zona semidesértica.
La forma de un molino, es una evocación de los tiempos de antaño, cuando esta era conocida como la "Ciudad de los Molinos", debido a la cantidad de ellos esparcidos por toda la ciudad, que constituían la única forma de obtener agua oculta en el subsuelo, ya que nuestro Estado carece de corrientes de aguas superficiales.
Son muchas las personas que utilizan el malecón para correr o ejercitarse de varias formas, y toman este punto como el final del recorrido, o si viven por la zona, como el principio, ya que está bastante retirado del centro.
Este es un bello lugar, y debido a su lejanía, casi siempre es tranquilo... Invita a la reflexión, y los atardeceres en este sitio ofrecen una de las mejores vistas, sin nada que los obstruya. 

Las Pinturas Rupestres: Misterio y Aventura en la Sierra de San Francisco

 
Publio Octavio Romero
Fotos: Fermín Reygada 
 
Los viajeros que llegan por primera vez a Baja California Sur, de inmediato se sienten cautivados por el encanto de sus mares y desiertos, sus misiones y oasis, sus pueblitos serranos y sus viejas ciudades. Los caprichos del tiempo han ido esparciendo un halo de misterio en estas tierras, desde que Hernán Cortés llegó a la bahía de La paz en 1535, para luego abandonarla inexplicablemente.
 
Si el viajero se deja llevar por la curiosidad, seguramente encaminará sus pasos hacia el norte, por la carretera transpeninsular, hasta llegar a Mulegé. Pregunte ahí a los lugareños por las cuevas pintadas de San Borjitas; ellos le dirán que las pinturas se encuentran en el corazón de la Sierra de Guadalupe y que para subir tendrá que hacerlo a pie, o bien, a lomo de mula que ellos mismos se encargarán de proporcionarle.
 
No se desanime. Déjese guiar por alguno de los nativos, cabalgará algunas horas por los senderos escabrosos de la sierra y, entonces, se dará cuenta que su viaje habrá valido la pena porque ahí "se halla una de las más importantes de las doscientas cuevas pintadas quese conocen en Baja California."
Desde que fueron descubiertas en el siglo XVIII, las pinturas rupestres no han dejado de asombrar a quienes han tenido el privilegio de contemplarlas. Por su majestuosidad, por la desmesura de las figuras de hombres y animales, y por la composición espacial, la imaginación no ha logrado todavía develar la identidad de estos misteriosos artistas. ¿Quiénes pudieron pintar esos enormes frescos que se despliegan sobre bóvedas situadas a cinco y hasta diez metros desde el nivel del suelo?
En su Historia natural y crónica de la antigua California, Miguel del Barco recogió el testimonio del padre Joseph Rothea, quien argumenta acerca de la existencia de gigantes en las inmediaciones de la Sierra de San Francisco:
"Los fundamentos que, probablemente persuaden hubo gigantes en la California, se reducen a tres. Primero, los huesos que en varias partes se encuentran. Segundo, las cuevas pintadas, lo tercero, la voz común de los ancianos."
He aquí la descripción que el padre Rothea hace de una de las cuevas: "Pasé después a registrar varias cuevas pintadas; pero sólo hablaré de una, por ser la más especial. Esta tendría de largo como diez o doce varas, y de hondo unas seis varas: abierta de suerte que toda era puerta por un lado. Su altura (según me acuerdo), pasaba de seis varas ... De arriba hasta abajo toda estaba pintada con varias figuras de hombres, mujeres y animales. Los hombres tenían un cotón con mangas:. sobre éste un gabán, y sus calzones; pero descalzos. Tenían las manos abiertas y algo levantadas en cruz. Entre las mujeres estaba una con el cabello suelto, su plumaje en la cabeza, y el vestido de las mexicanas, llamado "güipil".
"Las de los animales representaban ya a los conocidos en el país, como venados, liebres, etcétera, ya otros allí incógnitos, como un lobo y un puerco. Los colores eran los mismos que se hallan en los volcanes de las Vírgenes, verde, negro, amarillo y encamado. Se me hizo notable en ellos su consistencia; pues estando sobre la desnuda peña a las inclemencias del sol y agua, que sin duda los golpea al llover, con viento recio, o la que destilan por las mismas peñas de lo alto del cerro, con todo eso, después de tanto tiempo, se conservan bien perceptibles."
Incrédulo, Miguel del Barco no deja de consignar, sin embargo, que "dicen los de aquella tierra que los gigantes eran tan grandes que, cuando pintaban el cielo raso de la cueva, estaban tendidos de espaldas en el suelo de ella y que aun así alcanzaban apintar lo más alto.
Si después de leer lo anterior el viajero quiere saciar su curiosidad, no se desanime. Imite a Rufino Tamayo, quien en 1981 caminó una hora" entre púas de chollas y garambuyos, cardones y biznagas ... con singular resistencia" hasta la cueva pintada de San Borjita. Le aseguramos que experimentará la misma emoción que sintió nuestro gran pintor mexicano.