Vistas a la página totales

domingo, 17 de noviembre de 2013


LA TERCERA ALTERNATIVA

Jorge A. Vale Sánchez



Indiscutiblemente que el hombre es un ser social y todo en su vida gira alrededor de sus relaciones con las demás personas del núcleo donde se desenvuelve. Todo aquello de valor para el ser humano proviene de las interacciones con otras personas de una u otra forma ya sea esto relacionado con la salud, lo económico, lo profesional, lo laboral, lo intelectual, lo espiritual, lo político y hasta sus sentimientos como el amor, el cariño y la amistad que toman verdadero sentido en la reciprocidad entre los participantes. Necesitamos de los médicos y los hospitales, necesitamos de las fuentes de empleo y los empleadores. La mayor parte de lo aprendido proviene del legado y enseñanzas de otros, y nuestro conocimiento se construye a partir del conocimiento que otros han descubierto. Nuestras creencias se fundamentan no en nosotros mismos sino en los demás y nuestros sentimientos se alimentan de los sentimientos de otras personas.

            La calidad de vida que busca o anhela una persona, se basa totalmente  en sus relaciones interpersonales y en la eficacia de éstas.  Y aún cuando  el éxito es considerado la mayoría de las veces como algo individual y personal, en realidad puede demostrarse que dicho triunfo está fundamentado en el producto o relación de un gran número de participantes que de forma directa o indirecta ha permitido dicho alcance. Por lo anterior es que podemos declarar que la calidad de vida proviene de la interacción de relaciones  interdependientes. La calidad de vida se construye a partir del ejercicio de nuestros diferentes roles, que son necesariamente interdependientes como podemos apreciarlo en los roles de ser: padres, hijos, esposos, amigos, jefes, empleados, compañeros, socios, colegas, ciudadanos, etc. Esto es, que la construcción de la calidad de vida se fundamenta en las relaciones productivas y eficientes que de manera interdependiente construimos con los demás.
 
            La interdependencia sólo puede alcanzarse cuando una persona ha superado la dependencia y vive plenamente como ser  independiente tanto en el pensar como en el actuar. Es decir, que  la persona ha superado el modelo de pensamiento centrado en el USTED cuyo paradigma es: Usted es responsable de lo que a mí me suceda y por lo tanto puedo a usted culparlo. También ha vivido plenamente el modelo de pensar centrado en el YO, cuyo paradigma es: Yo soy el único responsable de lo que a mí me suceda. El ser interdependiente ha cambiado el USTED y el YO por una tercera alternativa: El NOSOTROS, es decir, por el modelo de pensamiento centrado en el NOSOTROS, cuyo paradigma es: Nosotros compartimos la responsabilidad de todo lo que nos suceda.

            El ejemplo más claro de una organización exitosa podemos encontrarlo en un matrimonio que vive plenamente su interdependencia, lo que le ha permitido fortalecer  su relación conyugal y salir adelante ante los nuevos retos que dicha relación obliga. Como lo pueden ser los relacionados con los hijos, los parientes, lo financiero, etc., y que han aprendido a ver sus diferencias no como elementos que los alejen sino por el contrario, son el complemento que al otro le falta.

            En el plano organizacional la interdependencia es condición necesaria para crear una visión compartida del futuro deseado para la institución y se requiere de forma obligada para los acuerdos que concilien intereses y valores individuales o de grupo con los institucionales. Sólo una actitud interdependiente permite construir consensos. Esto es, que ante una toma de decisiones, no se consideren sólo dos opciones: el USTED o el YO, sino, juntos construir la tercera alternativa: el NOSOTROS. De esta forma se construyen equipos de trabajo complementarios que suman y aumentan sus fuerzas y hacen irrelevantes sus debilidades.