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domingo, 17 de noviembre de 2013

Como sobrevivir a esta condenada crisis… Sin morir en el intento

La paz Baja California Sur, México  a 24 de Octubre de 2013


Por: Salvador Castro Iglesias
Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

            ¿Quéee?, $5,301.00 pesos de dos meses de luz, ayyy mis hijos … De la tiznada caray, cuando vi el recibo de la luz la verdad me dio vahído, mareos, chorro (que bueno que no me dio por tejer chambritas), y recordé de muy mala manera a los chicos malos de la CFE.

            La verdad no soy muy ducho en eso de las matemáticas, pero por muy requete bruto que sea, de un año para acá no he consumido más luz, ni puesto más aires acondicionados, ni comprado nuevos equipos que consuman corriente adicional; así que revisando el recibo de la Luz, me entero que de la tarifa privilegiada 1ª ahora me enviaron a la 1E, y ni se me ocurra reclamar porque estos pillos me saldrán con un galimatías de excusas y no podré arreglar nada.

           
            Bueno, pues adiós planes para irme de vacaciones a Timbuctú, nada de eso, Salvador tendrá que buscar clientes hasta debajo de las piedras y dejar de comer si es posible para compensar esa deprimente pagada de la luz.
            La neta que me aterra ver lo que pasa en este bendito País, el regreso del viejo PRI me recuerda a la película “El regreso de los muertos vivientes”, solo que en lugar de comernos los cerebros, nos masticarán los bolsillos a todos los Mexicanos.
            Cuando leo los News Papers (dígase periódicos) Nacionales, leo puras noticias deprimentes caray, los Diputados dándole vuelo al dedo para aprobar más impuestos como si fuera cosa de nada, claro, como ellos no tienen ninguna necesidad, ni sufren por falta de gasolina, comida en sus refris, pagos de ninguna índole y tienen todas sus prestaciones cubiertas y sueldos de envidia, a darle que es mole de olla a la muy desdibujada clase media.
            ¿Qué si tenía planeado comprar ropa nueva este año? Jajaja, nada pescadito, a remendar la que ya tengo, planchar con cuidado porque si se me queman los pantalones andaré muy remendado.
            Ir a cenar o al cine, ni pensarlo. Solo de pensar en la cantidad de gastos que tengo que cubrir me da pavor, que si el súper, la pensión, la gasolina, la luz, el teléfono, los insumos de mi negocio, el mantenimiento de mi auto, etc.
            Y la verdad a mi si me da pena eso de andar correteando el tal Chayote, los vales de gasolina, el sobre con una lana para que no hable mal de tal o cual político, y siempre con la zozobra de saber si cobraré este mes. En el fondo me pregunto ¿valdrá la pena conservar mis principios?, máxime cuando veo a mis algunos de mis amigos o conocidos que de repente tienen casa nuevas, autos de lujo, sueldos de envidia y gastan dinero como si tuvieran máquina de imprimir.
            Hoy que escribo estas líneas, me entero que un amigo mío no tenía ni para la gasolina, su auto está pelas, su refri parece que lo va a pintar ( de lo vacío que está? Y sus miserias son muy parecidas a las mías.
            ¿Qué carajos está pasando?, ¿A dónde quedó ese sueño de vivir bien?, ese país de la igualdad, las oportunidades, el futuro mejor para nuestros hijos.
            Me queda bien claro, que ese país está en el bote de la basura, desdeñado y desechado por gentes traidoras a la Patria, que solo han buscado su beneficio a costo de tanta miseria, de derrochar los dineros del pueblo y sentir que los cargos públicos son para llenarse los bolsillos de dinero y que al pueblo se lo cargue el que sea, menos ellos.
            Alguien me comentó hace pocos días .- Salvador estás mal, tu debiste haber sido Diputado, Senador, Político o Funcionario. Hoy que lo pienso sigo pensando que prefiero ver a mis hijos de frente que ser señalado por los demás como alguien que defraudó a la gente que creyó en mí.
            Cuando salgo a la calle a hacer mi trabajo, pienso que los Mexicanos nos merecemos una mejor vida, ganar buenos sueldos, generar riqueza, tener las oportunidades de demostrar nuestra valía, y no tener que andar mendigando migajas por nuestro trabajo; ir por la vida compitiendo con gente improvisada que por tener amigos poderosos, pero no capacidad, se enriquecen.
            En fin, estos son días aciagos para muchos Mexicanos que hemos creído que hacer nuestro trabajo con calidad, amor, pasión algún día pagará nuestros esfuerzos y no tener que andar “Sobreviviendo en estas crisis… Sin morir en el intento”.
            Nos leemos más adelante.