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domingo, 30 de junio de 2013

Armas nucleares actuales, 400 veces más potentes que las arrojadas en Japón: OPANAL

Exposición sobre el tema en la UABCS

Por Raymundo León Verde

Las armas nucleares representan una amenaza para toda la humanidad donde quiera que se encuentren porque hoy su poder destructivo es 400 veces mayor al de las bombas arrojadas en Hirosima y Nagasaki y una detonación podría afectar a países fuera de conflicto, advirtió la embajadora Gioconda Ubeda, secretaria general del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares de América Latina y el Caribe (OPANAL).
Al inaugurar la exposición internacional itinerante “Transformando el Espíritu Humano; de una cultura de violencia a una cultura de paz”, en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, la diplomática sostuvo que la humanidad no estará segura hasta que se erradique la última arma nuclear que haya en el mundo.
“No quiero ser alarmista, pero sí realista, siempre que exista un arma nuclear habrá riesgos para el mundo”, subrayó.
Explicó que el OPANAL es un organismo intergubernamental, con 33 países de América Latina y el Caribe adheridos, creado en 1969 cuando entró en vigencia el Tratado de Tlatelolco, que tiene como misión velar para que esta región del mundo permanezca libre de armas nucleares y como visión lograr un planeta libre de estas armas.
Recordó que en esta región hubo armas nucleares desarrolladas no por sus países, sino por Estados Unidos y el bloque soviético, que estuvieron a punto de ser utilizadas en 1962, por lo que si hay una zona en el mundo que conoce la amenaza de una detonación es América Latina y el Caribe.
Esa es la razón por la que se firmó el Tratado de Tlateloco, el 14 de febrero de 1967, que establece que las partes contratantes “se comprometen a utilizar exclusivamente con fines pacíficos el material y las instalaciones nucleares sometidas a su juridicción".
Prohibe el ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición, por cualquier medio, de toda arma nuclear, por sí mismas, directa o indirectamente, por mandato de terceros o en cualquier otra forma.
El Tratado de Tlateloco garantizó la denuclearización militar de la región, por parte de los estados poseedores de armas nucleares, y el compromiso de no usar ni amenazar con usar dichas armas contra la zona de aplicación del tratado, dando origen a primera zona libre de armas nucleares en un territorio densamente poblado del planeta.
La diplomática dijo que cuando la amenaza surge  en otra parte del planeta son las Naciones Unidas y los propios involucrados los que proponen las medidas, en tanto el OPANAL condena los hechos, indicando que “tenemos las condiciones morales y políticas para decir al mundo que avance hacia la liberación de las armas nucleares”.
Explicó que la existencia de armas nucleares en algunos países responde a la doctrina de la disuasión nuclear, es decir, la destrucción mutua asegurada, “si tú la usas yo también”, la cual surgió después de la Segunda Guerra Mundial para evitar una tercera guerra o una confrontación entre las potencias de la época de la guerra fría, Estados Unidos y el bloque soviético, por lo que sirvió como medida de contensión.
Posteriormente, dijo, ha sido usada a nivel regional como es el caso de Pakistán y la India, la península de Corea, y en el medio oriente, donde se presume que Israel tiene ese tipo de armas e Irán las está desarrollando. La doctrina de la disuasión nuclear también es seguida por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, Francia, China y el Reino Unido.
Ubeda consideró que si en un momento dado dicha doctrina sirvió para evitar una confrontación hoy se ha convertido en una amenaza nuclear, porque basta con apretar un botón como casi sucede en 1962 para vivir las consecuencias catastróficas de una detonación en una zona poblada.
“No es que Corea del Norte, por ejemplo, esté pensando en usar armas nucleares en un primer momento de tensión, pero cuenta con ellas y dependiendo de la presión que vaya sintiendo cabe la posibilidad de que las utilice como última alternativa, o también puede pasar que por un error de cálculo o una mala decisión se haga fácil apretar un botón”, advirtió.
La embajadora del OPANAL puntualizó que las armas nucleares son una amenaza donde quieran que estén y aunque no se han usado están ahí por algo: “Nosotros preferimos que no estuvieran, sobre todo porque estamos convencidos de que hay otras formas de lograr la solución de los conflictos, y los medios pacíficos han sido uno de los principios que han nutrido a América Latina y el Caribe”.
Indicó que hoy el mundo se enfrenta al desafio de cambiar las políticas de seguridad internacional basadas en la disuasión nuclear, por otras más seguras para la humanidad, aunque admitió que no es un tema fácil.
Expresó que el OPANAL reconoce que es un largo proceso, pero lo va a transitar, por lo que desde el punto de vista jurídico “le decimos a los poseesores de armas nucleares que se desarmen porque los países que no poseen armas han cumplido con el pacto internacional de no proliferación de ese tipo de armas, sobre todo se lo decimos a los cinco integrantes del Consejo Permanente de Seguridad de la ONU que se comprometieron a desarmarse y hoy les pedimos medidas efectivas”.

Señaló además que las armas nucleares tienen un costo tan alto que si se invirtiera ese dinero en el desarrollo humano no se tendría un planeta tan desigual, sin las consecuencias del hambre ni la falta de vivienda, “tendríamos un planeta más justo”, concluyó.