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jueves, 22 de septiembre de 2011

Una amistad sin fronteras

La Paz Baja California Sur, México


Por: Salvador Castro Iglesias

Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

            La semana pasada tuve por fin la oportunidad pospuesta durante mucho tiempo, de tomarme un breve descanso en mi atareado pero satisfactorio trabajo, que así como me llena de vida y alegría, también con el paso del tiempo llega a ser desgastante y pesado.

  Pero en fin, no quisiera atiborrarlos de quejas y lamentos y mejor paso a comentarles la experiencia de haber conocido durante 5 días, a unas personitas que aunque pareciera increíble, han antepuesto la amistad contra dimes y diretes, abusos físicos en contra de ellas, penas, sinsabores, alegrías y todas aquellas cosas que tiene la vida diaria.


            Me refiero a un grupo de hombres y mujeres de la bella Ciudad de Sahuayo, allá por los rumbos de Michoacán, que por mil y una razones siempre quise conocer y que por fin se me concedió la dicha de visitar.


            Esas personas no crean ustedes que son Políticos ni gentes de grandes recursos económicos; tampoco son grandes eruditos en las ciencias ni en las artes, solo son personas que así como usted y yo, hacen lo posible por llevar adelante sus vidas con amor, pasión, alegría, muy a pesar de las desventuras que les pasan en muchos tramos de sus caminos.

    Una de las razones que me llevó a tomar la decisión de ir a Sahuayo, fue en primer lugar visitar a una gran mujer que ha tocado mi corazón y que espero muy pronto podamos rehacer nuestras vidas juntos, ella es Gloria. Una chica rozagante, alegra y llena de vida, a la que por azares del destino, Dios le ha dado muchos pesares pero que no se arrienda ante ellos, y le mete tanto gusto a su vivir que contagia a quienes tienen la dicha de ser parte de su grupo de amistades.


            El día en que llegué, ya estaban esperándome dos de sus amigas, Lucila y Luz quienes con una gran sonrisa me recibieron como si me conocieran de tiempo atrás y que de entrada hicieron me sintiera como en casa.


 Ese par de chicas tienen una cantidad de alegría y felicidad que hacen que uno olvide las penas y cansancio y vuelva a creer que en verdad la amistad es un rio de innegable amor por la vida.


 Más tarde fueron haciendo acto de presencia Malú, Rosy, Angélica, Ismael (esposo de Luz), Sandra y su novio Salvador, Clementina y su esposo, Tere y su prometido, cargando todos ellos con algún platillo, botana y botellas de licor, y a darle que es mole de olla; pasamos a platicar, contar anécdotas, chistes y vivencias, así como las penas y alegría que ese grupo de amigos de verdad, han tenido a lo largo de sus vidas.


   Pero lo que en realidad quiero contarles, es que existen momentos en nuestras vidas, en que sentimos que ya no damos más y las penas comienzan a anidar en nuestras almas; sin embargo Dios (como yo lo concibo), nos manda a sus ángeles o mensajeros disfrazados de amigos para que nos acompañen en ese trayecto, y con su amor nos ofrezcan sus hombros para recostarnos y poder así volver a levantarnos y seguir adelante.


            Pocas, muy pocas veces he visto tantas pruebas de amor por otro ser humano, mi chica Gloria fue literalmente apabullada y aplastada por el cariño de sus amigas y amigos, lo que da muestra que no importa lo mal que nos vaya, siempre habrá un mensajero de Dios para aliviar nuestras penas.


            Así, desde este pedazo de mi tierra Baja Californiana les envío toda mi gratitud a todos ellos, agradeciéndoles por siempre su amistad sin condiciones, su amor por la vida, su honestidad y sobre todo el que estén con su amiga Gloria, en estos momentos en que más los necesita y también mi gratitud por ofrecerme su amistad, cosa que no solo agradezco, atesoro en todo lo que vale.



            “Los amigos son ángeles que se levantan cuando tus alas han olvidado como volar.” …Anónimo