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sábado, 13 de agosto de 2011

NO HAY DERECHO JOVEN … OIGA USTED”

Por Ángel Cu Ambriz

Hace cien años nace de cuna muy humilde el más grande comediante que hasta la fecha se haya tenido conocimiento en México; Mario Alfonso Fortino Moreno Reyes: “Cantinflas”.
Y como circulan ya de sobra la notas laudatorias a las películas del cómico por todos los medios de comunicación nacionales y locales, dedicaré esta pequeña reflexión para comentar algunos elementos comunicativos que permitieron a millones de personas acceder al mensaje de aquel personaje que podía o no estar representando el estrato social del espectador.
Cuando se hace la crónica de la trayectoria de Cantinflas se menciona breve y rápidamente que en sus inicios incurrió en la tauromaquia, el box y el teatro- revista de la carpa; en las barriadas de la ciudad de México. Sin embargo; es casi seguro que fue en esos escenarios donde el artista aprendió a percibir del público: sus gustos, sus expectativas, su ánimo en el momento; y por lo tanto con su talento, a crear situaciones escénicas que culminarían con una respuesta específica de la audiencia: la risa, la diversión y el reconocimiento a la crítica hilarante.
Es solamente frente a un público demandante: como lo es en el ruedo, el ring o en el destartalado foro de una carpa, donde el actor puede medir su capacidad para tomar el control real de la atención de la audiencia.
En esos lugares, donde el fenómeno de “la fuente ovejuna” se expresa cotidianamente (aunque también los que son profesores experimentan algo parecido): situación que favorece a una persona de la audiencia que por aburrimiento, distracción o malicia intencionada, haga algo para romper el ritmo del protagonista (muchas veces con la intención de alebrestar a la masa para pasar a vulnerar al actor, al tiempo de pasar desapercibido). El reto es: superar situaciones de ése tipo; lo que implica “tomar el control” del momento, con una identidad y un mensaje muy claros y específicos.
Con esa rústica y efectiva preparación, Cantinflas sabía cuál sería la respuesta del público ante una frase o una expresión suya (lo tenía comprobado) al estar actuando en sus películas. Es decir: ya había estudiado directamente a su público.
Al humilde le hablaba en su código, al burgués lo señalaba con sus sentencias y al político lo censuraba. Por eso cada cual lo identificaba como parte de su universo y por lo tanto el mensaje de Cantinflas lo entendieron todos y aún hoy, continúa divirtiendo a todo público.
Celebremos pues que tuvimos el honor de contar con el mejor comediante del mundo; en palabras del mismísimo Charles Chaplin, disfrutando alguna de sus películas; hoy que nos inundan decenas de cuenta-chistes aderezados con carcajadas falsas después de cada cuento que nos recetan.
Si bien es cierto que unos pocos comediantes se siguen preparando: como Víctor Trujillo y Andrés Bustamante, hay otros que ya los deslavó el tiempo; como Sergio Corona y Jorge Ortiz de Pinedo.
Más allá de nuestras fronteras, en Latinoamérica: nos alegran con su inmaculada calidad el grupo Les Luthiers, de Argentina y el comediante Virulo de Cuba.
Pero hoy viernes 12, en éste mes: agosto, es el momento de Cantinflas el más elocuente, el más honesto, el más divertido: el mejor comediante de México.