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martes, 3 de mayo de 2011

Hola Mamá

Por: Salvador Castro Iglesias
Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

Cuando leas estas breves líneas ya habrá pasado el festejo tradicional del Día de las Madres, que festejamos cada año en honor a todas nuestras progenitoras y yo en especial para ti.

            Como bien sabes, nuestros festejos (en tiempos bonanza y de crisis financieras), no contemplan grandes fiestas, comidas opíparas con decenas de amistades, tampoco salidas a restaurantes caros a los que deberíamos asistir vestidos con nuestras mejores galas, dispuestos a demostrarle a todos los ahí presentes que en verdad tenemos Madre (viva por supuesto).

            No mamá, nuestra pequeña familia (en comparación con otras de mayor número de descendientes) se reúne ya sea en casa de alguno de nosotros 3 (mi dos hermanas y un servidor), y cada quién lleva el regalo que haya podido hacerte dependiendo del momento financiero por el que estemos atravesando en ese día tan importante, amén de llevar algún platillo que nos recuerde a nuestras abuelas, tías o tíos que definitivamente cocinaban delicioso; y que en un arranque de remembranza tratamos de igualar para deleite de nosotros y de ti.

            Sin embargo, cada día de las Madres es un gran festejo no por ese día en particular, lo es por el hecho irrefutable de saber que un año más sigues brindándonos tu amor, paciencia, tolerancia, sabiduría y sobre todo, tu gran sentido del humor que hace que la vida sea más bella y salgamos a la calle a enfrentarnos a ella con pasión y buen humor.

            También debo recordar que para mí que soy uno de tus vástagos, tenerte todos los días y poder visitarte por las mañanas en las que saboreamos tu inigualable café mientras compartimos, platicamos, nos quejamos de las cosas pequeñas y grandes, no tiene igual.

            Poder convivir contigo desde el día en que por fin pude aprender a comunicarme en el lenguaje de Miguel de Cervantes y sin tartamudear demasiado ha sido genial Chelín, cada día que he vivido gracias a ti, ha sido único ¿sabes?, y debo reconocer que a pesar de mis fugas geográficas tratando de conocer un poco mas de este enorme planeta, te he llevado en mi corazón y en mis pensamientos, y nada más grato que regresar a ti a compartir mis experiencias buenas y malas, sabiendo de antemano que ahí estarás esperándome con una taza de café para escuchar mis lamentos, frustraciones, amores rotos, alegrías y demás avatares por los que he pasado.

            Este 10 de Mayo por supuesto que te festejaremos trataré una vez mas de decirte que te amo no solo por el hecho de ser mi madre, si no porque al contrario de muchas mujeres que no tienen idea de lo que es ser mamá y andan teniendo hijos como conejas, regalándolos, abandonándolos o malqueriéndolos; tú me has cuidado siempre, me llenas de consejos que en verdad a veces no entiendo o no aplico (por eso me va como me va), pero que tarde que temprano al ir a dormir recuerdo y agradezco a Dios por tener una consejera de lujo, que solo busca regalar amor, experiencias y consejos para que así tus hijos, nieto, nietas y ya bisnietas, puedan llegar a tu edad como seres de bien.

   Caray Chelín, otro año más en el que pareciera que los años lo andan correteando a uno y ya no haya las mismas fuerzas para ganarle al tiempo. Otro año en el que cada día que pasa recuerdo y vivo muchas de las experiencias que bien dijiste hace tiempo que lo más seguro viviría, pero que los asumo con el mismo honor, respeto por la vida, por nuestros principios, tratando solo de ser un ejemplo para ti y mis hijas e hijo.

            ¿Cómo no festejarte este 10 de Mayo?, si no solo has sido una gran Madre y mujer, aquella que un día se vio de repente solita con tres hijos y sus padres, sin recibir ni por error el apoyo de aquellos que formaban parte de tu familia, y tomando el control de su vida, salió a la calle para afrontar su destino, dejando la comodidad de su hogar, pero sabiendo que todo en la vida tiene un precio. Y sin importar las maledicencias de la gente, trabajó duramente para sacarnos adelante, sin esperar premios ni recompensas y siempre viendo hacia adelante y con la frente en alto.

            Te festejo no solo hoy Chelín, te festejo todos los días con esa alegría que solo da el saberse amado y comprendido por ti, con la misma alegría que estoy seguro tuviste aquel día en que por vez primera nos viste a cada uno de tus hijos y aunque no lo recuerdo se que sabías que nada en el mundo te impediría (como lo demostraste) sacarnos adelante, darnos amor, estudios, educación y sobre todo, transmitirnos todo el conocimiento que a su vez te fue transmitido por tus padres.

            Hoy le pido a Dios que te conserve con nosotros por mucho tiempo más, porque ¿Qué crees?, todavía tengo más para aprender de ti y lo más importante; saber que este 10 de Mayo el homenajeado soy yo por tener a una mamá como tu.

            Tu hijo que te ama… Salvador