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lunes, 2 de mayo de 2011

Ayudar al Jodido

Por: Salvador Castro Iglesias
Correo electrónico: salcasis@yahoo.com.mx

            "...LA RAZÓN DE AYUDAR AL JODIDO NO ES PARA QUE NOS LO AGRADEZCA, NI PARA QUE SE SIENTA UNO LA MADRE TERESA, ES SÓLO POR SIMPLE INSTINTO DE SOLIDARIDAD O SI LO QUIERES MÁS CRUDO AÚN, SIMPLE INSTINTO DE CONSERVACIÓN, SI EL ESTÁ BIEN TU ESTAS BIEN, LOS TUYOS ESTARAN BIEN Y TU VECINO ESTARÁ BIEN..."

Esta cita es parte de un correo que me llegó hoy por la mañana, y palabras más palabras menos detalla una forma de pensar que en estos tiempo en los que el consumismo nos atrapa, compitiendo todos los días por ser mejores que el otro, tener más cosas materiales, ser más importantes, pareciera una norma de vida y dogma de fe.

            Viene esto a cuento, porque como bien lo dice su autor (no tengo el nombre, solo sus iniciales “SMeSa” ) quién  afirma que en México el 50% de la población ya vive en pobreza extrema y todos ellos reciben menos del 20% del ingreso Nacional lo cual de ser cierto nos pone en graves problemas como País.
           
            ¿Por qué lo digo?, cada 3 o 6 años vemos como después de los períodos de elecciones locales o federales, salen un número de Funcionarios que curiosamente, de la noche a la mañana sacan a relucir autos nuevos, casas o mansiones impresionantes y se habla en los corrillos o a voz en cuello que fue con dinero tomado de nuestros impuestos y curiosamente no pasa nada.

            Que “ahora si meteremos al bote a todos los saqueadores, pillos, ratas inmundas, malos Funcionarios, etc.” , es lo que escuchamos de los nuevos funcionarios y salvo aquella ocasión en que el ex Gobernador Leonel Cota Montaño, envió a la cárcel a un ex Gobernador y su Secretario General, (dicen los que saben que fue por venganza y que nunca se pudo demostrar en los hechos tales ilícitos de los que se les culpaba ) no se ha visto a la fecha resultados reales de las famosas auditorias, no hay aplicación de la Ley para los denunciados, el Contralor del Estado no controla, los Jueces no juzgan y ni que decir de los famosos Ministerios Públicos.

            Aclaro que esto no tiene nada que ver desde mi personal punto de vista con ningún Partido Político, ya que tanto en los Partidos como en las diferentes administraciones existen personas honorables, trabajadoras y que trabajan y cumplen su labor todos los días.

            Sin embargo debo reconocer que como País le debemos mucho a las nuevas generaciones ya que tristemente llevamos un récord a nivel Mundial como un país corrupto, con altísimos niveles de inseguridad y de impunidad en el que solo aquel que tiene amigos, cuates, dinero o poder, jamás será molestado ni con el pétalo de una rosa.

            ¿Quién a ese 50% de la población que está en la pobreza extrema?, ¿acaso los Políticos?, o tal vez esos hermosos y nunca bien entendidos y aplicables planes de Gobierno como Oportunidades, Solidaridad, Pro árbol, en los que intentar obtener un crédito es casi imposible dada la cantidad de firmas, copias, trámites, requisitos para accesar a ellos.

           
            Se ha hablado y demostrado que tales programas nacen al principio de muchas Administraciones como una forma de halago a las clases marginadas, pero que rara vez llegan hasta ellos, se pierden en los laberintos del poder como el caso de las guarderías subrogadas en los que a pesar  de tener a los culpables nunca se aplicó la Ley contra ellos y se descubrió que en su gran mayoría estaban concesionadas a servidores públicos, compadres, amigo del Funcionario en turno.

            Hay que agregar a todo esto, que los Mexicanos no necesitamos favores, dádivas, limosnas ni mucho menos, lo que mucha falta hace para llevar en verdad los beneficios para que la población en verdad viva mejor, son oportunidades de empleo bien remunerado, que los programas sean aplicados estrictamente y sin dobleces ni engorrosos trámites que hacen desistir hasta al más paciente; que volvamos a nuestros orígenes como ciudadanos respetables, que podamos dar la cara de frente a nuestros hijos por lo que valemos como personas y por la cantidad de dinero no siempre bien habido.

            Tristemente veo y escucho como hacemos pedazos a nuestro prójimo en los corrillos y cafés, muchas veces sin pruebas en la mano, diciendo y afirmando que fulano de tal es un tonto solo porque no tiene tal o cual cosa, y si alguien como resultado de su trabajo logra sobresalir y adquirir algunos bienes, de inmediato lo etiquetamos como mafioso, ratero o algo parecido, sin tomar en cuenta que ese ser humano tiene familia y sentimientos.

            ¿Qué decir de algunos compañeros de los medios de comunicación local?, precisamente hoy mismo leo en una de las redes sociales a un colega escribir y publicar una foto de otro colega y afirmar que consume drogas, lo cual independientemente de que las consuma o no, son cosas que no deberían decirse públicamente a menos que se tengan las pruebas, lo cual además me parece detestable sobre todo siendo supuestamente un comunicador.

            Que pena en verdad leer esas cosas en un sitio al que de seguro accesan sus hijos, familiares y amigos y aunque no concuerde con el estilo en que escribe el Señor Ricardo del Río Manríquez ni tampoco me conste su forma de vida, no se merece ser difamado de esa manera, mucho menos repito por otro comunicador.

            ¿Así nos ayudamos los Mexicanos?, no lo creo, mucho después de ver cómo nos hundimos en la ignominia como País y pocos, muy pocos hacemos algo al respecto.

            Bien decía mi abuela que hay que vivir con humildad (de espíritu) y disfrutar aquellas cosas que no siempre tienen precio pero sobre todo, aprender a dar un poco de lo que tenemos porque nunca sabremos cuando nos iremos a engrosar ese 50% de extrema pobreza económica en la que están millones de Mexicanos, que de seguro lo único que piden es tener la oportunidad de demostrar su valía y llevar el sustento a sus familias.

            Jamás he estado de acuerdo en que la humildad signifique no poder soñar con autos de lujo, casas grandes y cómodas, televisores de plasma, viajes al extranjero o a conocer nuestro País, por supuesto que todos aspiramos a poder enviar a nuestros  hijos e hijas a buenos colegios para que el día de mañana sean mejores profesionistas y puedan hacer mejor las cosas que nosotros no pudimos lograr, pero a ¿a qué precio?, ¿a costa de joder al jodido?, ¿acaso aumentando mas los impuestos a los mismos contribuyentes que ya no sienten lo duro si no lo tupido?, ¿y para qué?, ¿para engordar  las carteras de nuestros políticos en turno que una vez entrados en funciones sufren una severa crisis de memoria y olvidan sus vanas promesas de campaña?

          Estas reflexiones tal vez solo sean un grito en el desierto, pero quiero creer que ahora si vendrá ese cambio prometido y que en verdad nuestras nuevas autoridades crearán conciencia de que se deben al pueblo, que así como tantos millones de jodidos, ellos también son parte de esta Nación tan venida en desgracia y harán su labor haciendo un esfuerzo para crear oportunidades de desarrollo, crearán más empleos dignos y actuarán conforme a derecho para hacer Justicia y llamar a cuentas quienes hayan abusado de la confianza depositada en ellos por su Pueblo.

            Nos leemos más adelante…