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domingo, 20 de marzo de 2011

Utopía

20 de marzo a las 18:02 Responder

Olivia Pedrin:

"UTOPÍA"

Pareciera que a pesar de los pesares todavía nos queda tiempo para Soñar y, sin menoscabo alguno, seguir intentando hacer nuestro sueño realidad en la búsqueda del justo medio, del Bien Hacer, así como poder distinguir entre el bien y el mal existente. ¿Cómo llamar a ... los medios periodísticos a informar con la Verdad? Al maestro, a Bien Educar. Al empresario, al comerciante, al politíco, el Mandamiento de No Hurtarás. Al sacerdote a Bien Predicar, al empleado, al obrero, al profesionista, a Bien Trabajar y, así, sería una retahíla de cuestionamientos que, segura estoy, muchos nos preguntamos. Desconcierto. Miedo. Incertidumbre. Enojo. Se perciben en este vaivén social y politico. ¿POR QUIÉN VOTAR? ¿A QUIÉN CREERLE? NO SÉ..., ¿QUIÉN ES EL BUENO? ¿ME IRÁ AYUDAR? Una verdadera cantaleta que hasta su propio ritmo tomó, ante el tintinear constante de sus grandes colas arrastrando cual cínicos candidatos de irremediable compostura. ¡Uuuta! ¡Vaya señores! ¡Eso sí que fue un verdadero carnaval!, que entre títeres y marionetas quedamos los ciudadanos con un palmo de narices, en todas las denuncias y agravios de esta elección, implorando al Señor nos venga a rescatar de burla tal como el supuesto desarrollo ecológico y sustentable, cuando lo único que se veía, eran sólo billetes verdes desfilando para comprar el maquillaje denso y el discurso falso. ¿Cómo permitir que nuestro destino geográfico y personal, quede en manos de falsos personajes? ¿Cómo permitir que al interior de los partidos políticos se geste este tipo de pillaje? Indigno ver a un Antonio Agúndez. Indigno ver a un Arturo de la Rosa. Indigno es ver títeres que desde otros estados del país, llegan de la noche a la mañana importados en calidad de emergentes para cuidar intereses ajenos de lo público, para formar parte de una terna a un cargo electoral. Indigno es darles el rostro y la oportunidad de vírgenes impolutas, ante el descaro y cinismo de comerciar con los miedos de la gente y su dignidad. La Utopía está en el Horizonte, me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino dos pasos y el Horizonte se recorre diez pasos más allá. ¿Para qué sirve la Utopía? ¡Para avanzar!
De:Olivia Pedrin