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martes, 29 de marzo de 2011

“Soy distinto a mi papá”

Luis Donaldo Colosio Riojas

CIUDAD DE MÉXICO, 29 de marzo.- Luis Donaldo Colosio Riojas es un abogado de 25 años que quiere abrirse camino en la vida, independientemente de la figura de su padre: Luis Donaldo Colosio Murrieta. Y de la política partidista, ni hablar.
“Tengo toda la intención de hacerme de mi propia reputación, mis propios méritos y mis propios logros. Quiero que el día de mañana mis hijos digan que tuvieron un excelente abuelo, pero que también están orgullosos de su padre”, dice.
Luis Donaldo no comulga del todo con el ideario político de su padre, un día candidato presidencial del PRI, asesinado hace 17 años en Lomas Taurinas, a quien hoy todavía hay quienes se lo pelean y explotan como patrimonio personal.
“No comparto exactamente los mismos ideales políticos de mi papá, no, porque soy una persona completamente distinta. Sin embargo, esa manera de aferrarse a sus convicciones, eso sí lo heredé, eso sí se lo aprendí y de eso puedo sentirme muy orgulloso”.
“Estamos en un momento mucho muy difícil. No es que México nunca haya tenido problemas y nunca haya tenido momentos difíciles. Ni mucho menos que no haya
En entrevista con Excélsior, el egresado del Tec de Monterrey, que no esconde su sentido del humor ni su afición de hueso colorado a los Rayados de Monterrey, tiene un discurso más apegado a las organizaciones de la sociedad civil que a los líderes partidistas, y por eso afirmó que no se va a dedicar a la política.
“Mi vocación en sí no es la política; es un ambiente muy inestable, muy traicionero, un ambiente sucio muchísimas veces y muy limitado para la gente que quiere hacer las cosas bien”.
A través de sus ojos
Originario de Magdalena, Sonora —igual que su papá—, pero criado junto con su hermana Mariana en Monterrey por Elisa Riojas y Fernando Cantú, a quienes respeta y quiere como a sus padres, a Colosio Riojas le preocupa ver a la clase política del país generando mucha polémica y poca política, y que al mismo tiempo ve a la ciudadanía apática, con más ganas de apuntar el dedo que de levantar la mano.
Colosio Riojas, uno de los tres socios del bufete de abogados que montaron él, Agustín Basave Alanís ¬—hijo de Agustín Basave Benítez, entrañable amigo de Colosio Murrieta— y Manuel Sánchez, cuenta que en Monterrey le ha tocado vivir de cerca algunos episodios de violencia que se viven en esa ciudad, y que incluso ya vio una ejecución en pleno día.
tenido momentos belicosos, sabemos que sí los hemos tenido. Sin embargo veo una desunión del pueblo que sí me preocupa bastante”, dice.
El hijo del ex candidato presidencial, quien reconoció que le gusta más que lo llamen Donaldo, como a su papá, en vez de Luis —“porque hay muchos Luises”—, comentó que uno de sus anhelos es que el país evolucione.
“La delincuencia organizada no es un problema en México, la ciudadanía desorganizada sí lo es, porque nosotros somos los que permitimos que nuestros problemas se originen y proliferen. Esos son focos rojos que nosotros mismos decidimos ignorar, omitimos su atención oportuna y eso obviamente estalla en lo que estamos viendo el día de hoy”, dice.
A pregunta expresa sobre cuál es la idea que tiene para que México pueda salir de la situación a la que se refiere, Colosio Riojas responde: “Lo más sencillo, yo creo, es mi punto de vista. No soy un estadista, un experto en el tema, soy un escuincle de 25 años pero tengo mi punto de vista: la participación ciudadana, la responsabilidad social, esa es la clave para salir adelante de cualquier adversidad, porque es muy fácil tener a una ciudadanía pasiva, sentada, únicamente exigiendo de su gobierno y esperando recibir, recibir y recibir.
“Eso —agregó— es muy fácil, pero no es factible, es muy poco probable que una actitud así, de parte de una ciudadanía, desemboque en una nación productiva, porque para bien o para mal, hablando de un gobierno, éste no hace milagros”.
Admirador de Gabriel García Márquez, melómano y asiduo twittero de un tiempo a la fecha, en esa red social abrió hace un mes una polémica al acusar a la Fundación Colosio, del PRI, de medrar con el nombre de su padre.
“Nosotros mismos estamos mal al pensar que la clase política, el gobierno, es una especie de monarquía, de intocables, de seres celestiales que controlan todo.
“En México tenemos un severo síndrome, un trastorno social que yo llamo el efecto Mesías, estamos todos, de alguna forma u otra, esperando a que llegue un redentor milagroso, que se siente en la silla del águila y cambie todo el país por completo, y por más romántico que suene eso, es completamente ridículo: ridículo esperar que una sola persona cambie a millones de mexicanos”, dijo.
Subrayó que este país no es del mandatario, “sino que nosotros, el pueblo, somos el mandante, somos los que deberíamos de cambiar nuestra actitud para que nuestro gobierno pueda funcionar. México necesita un cambio de actitud, pero no de sus gobernantes, sino de sus ciudadanos.
“México necesita urgentemente mexicanos comprometidos con su país, que digan yo no necesito ser presidente, diputado, no quiero ser regidor, es más, ni siquiera quiero ser líder de mi colonia o sindical; simplemente voy a ser un buen arquitecto, voy a educar bien a mis hijos, me voy a asegurar de que en mi entorno, en mi colonia, no hagan cosas que sé que están mal: ‘oye compadre, no te tires basura’, ‘no te pases el rojo…’
“En México la gente se pierde mucho en los detalles y éstos, de uno en uno, de manera individual, no constituyen mayor problema, por eso no siempre le ponemos la atención que deberíamos. Pero ya que se acumulan los detalles, logran una amalgama de problemas bastante grave que sí debemos ponerle atención; son esos pequeños detalles, creo yo, los que podrían llegar a cambiar radicalmente la estructura y el tejido social y moral de este país”, dijo.
En opinión de Colosio Riojas, que hace cuatro años participó sin suerte en el programa Latin American Idol, en México hace falta educación.
“Ya la necesitamos, pero una educación integral, de fondo, y no me refiero a conocimientos, a dato duro. En las escuelas hacen falta clases de civismo o de ética o de moralidad, no le enseñamos valores a nuestros hijos, y lo que es muchísimo más alarmante y que deberíamos detener inmediatamente, es que durante décadas, irresponsablemente, los padres de familia delegamos la obligación que nosotros tenemos de educar a nuestros hijos enteramente al maestro.
“El maestro no es el padre del niño y el maestro está, digamos, comisionado para enseñar cierta información a la juventud, ciertas herramientas, como matemáticas, historia, ciencias, pero todo lo que es la educación humana, que no es parte del programa de estudios de este país, al menos en la educación pública, es primordialmente una responsabilidad y una obligación de la familia. Y creo que más que desatender la educación pública de México, lentamente descuidamos la educación familiar del país, y creo que ése es el origen de los males que nos aquejan el día de hoy”, dijo.
Sin decir los nombres de los partidos políticos que lo han tratado de seducir para incorporarse a la vida política del país o simplemente para invitarlo a sumarse a proyectos, campañas o para hacer acto de presencia en algún mitin, Luis Donaldo reveló:
“En varias ocasiones no ha faltado quien me haya querido acercar a la política. Aunque les agradezco que hayan sido respetuosos, sí han tenido varios acercamientos, me han ofrecido integrarme a algunos eventos, a algunas instituciones, a algunos frentes juveniles de varios partidos. Y mi respuesta siempre ha sido la misma: que no es mi vocación, no me interesa y que estaría entorpeciendo a las instituciones que me invitan si no estoy plenamente convencido de que quiero formar parte de ese tipo de programas. Por eso mejor me dediqué a encontrar mi propia vocación, a desarrollarla y trabajar con base en ella, pero siempre he llevado una relación cordial con esa gente, que ha sido respetuosa, la mayoría, y la llevamos en paz”.


“México descuidó a sus jóvenes”
Sobre la situación que viven al menos siete millones de mexicanos que no estudian ni trabajan, muchos de ellos de la misma edad de Donaldo Colosio Riojas, este joven considera que la mayoría de la sociedad toma este fenómeno desde una perspectiva equivocada.
“Condenamos de antemano a estos millones de jóvenes, cuando quien los abandonó fue la propia sociedad, fuimos nosotros, porque para ellos no hubo oportunidades de desarrollo, oportunidades reales de educación, de empleo; todo esto le tocaba hacer a la ciudadanía, a los padres de familia, a México”, dijo.
Según el hijo del ex candidato presidencial, que sí tuvo oportunidades de estudiar y desarrollarse, fue México como sociedad la que no cuidó de esos niños en su momento y permitió que crecieran y se convirtieran en jóvenes sin rumbo.
“Una vez que logramos convertirlos en jóvenes sin rumbo, nuestra primera reacción fue condenarlos y decir que son unos flojos, desobligados, que son unos adictos, y así mucho menos los vamos a recuperar”.
Colosio se rodea de gente joven como sus socios en el bufete Basave-Colosio-Sánchez, con sede en Monterrey, quienes tienen 27 y 24 años, respectivamente, y prefirieron aventurarse a abrir su despacho en vez de litigar para una firma famosa. Observa que la sociedad está más preocupada por atacar los problemas antes que prevenirlos.
“Veo a una sociedad que se preocupa por el combate frontal a la delincuencia, a las adicciones y todo lo que es crimen y todo lo que es una corriente negativa en el país. Pero a mí me preocupa vivir en una sociedad que se preocupa más por el ataque frontal a esos problemas que a su justa y pronta prevención.
“El país —agregó Colosio Riojas— le invierte más al combate a la delincuencia organizada, que al combate a las adicciones. No es física nuclear, no es algo difícil, porque siempre va a ser mucho más fácil prevenir un incendio que apagarlo, porque de antemano sabes cuáles son tus focos de riesgo, ya sabes qué es lo que está desatendido, pero en cambio esperas a que estalle el problema, y cuando el problema ya no tiene el remedio fácil que antes tuvo, todo se complica, como está sucediendo ahora mismo”.
En la situación que plantea el abogado de 25 años el país empieza a utilizar todos tus recursos, pero el problema se va a salir de control, “porque mientras combates estos problemas que ya estallaron acá, hay otros nuevos que se están fraguando, por ejemplo, nuestros futuros niños. Por eso insisto en que la educación en México no se lleva de manera responsable”.


Tres momentos
Luis Donaldo Colosio Riojas tenía ocho años cuando su padre, entonces candidato presidencial, fue asesinado en Lomas Taurinas, colonia popular de Tijuana, Baja California. A los pocos meses murió su madre, Diana Laura Riojas, víctima de cáncer. Apenas un niño, él y su hermana fueron a vivir con sus abuelos, en Monterrey, donde ha transcurrido la vida de este joven que ha dado la espalda a la política, a pesar de las constantes ofertas. Hoy es un joven de 25 años, casado, que ha reclamado al partido de su padre, el PRI, que medre con el nombre del político sonorense. Por ahora, su carrera se concentra en un despacho de abogados que comparte con dos amigos.